Como un pajarito

Angélica Barrón... Maestra en Educación Básica, Lic. en educación preescolar



Aún no salía el sol cuando mi mamá me despertó.

-¡Ándale Nestora, ya casi amanece y nosotros aun estamos acá, tenemos que ir rápido a la camioneta para que nos lleve a la terminal! –Me dijo mi mamá con una voz firme-

Aún estaba dormida y no entendía muy bien lo que pasaba, hasta que recordé que la noche anterior mi abuela me dijo que ya no nos veríamos porque nos teníamos que ir a Sinaloa, un lugar muy lejano. Pero aun seguía sin entender.  La abuela me dijo que ahora sería como un pajarito, que un día duerme en un árbol y otra noche duerme en otro árbol.

Unos días antes, mi papá había hablado con mi padrino para que nos consiguiera trabajo en los campos agrícolas. Mi padrino se veía muy enfermo, flaco como una varita y los ojos hundidos como cuevitas.

Escuche que mi padrino le platicaba a mi papá, -mientras yo echaba las tortillas-, que había regresado de Sinaloa porque ya estaba viejo para andar en el jornal.

 ¡Pero yo seguía sin entender! Teníamos que ir a un lugar muy lejano, ya no veríamos a la abuela y trabajaríamos toda mi familia de sol a sol, -eso fue lo que dijo mi padrino-

Días antes de partir, le pregunte a mi maestra dónde estaba Sinaloa. Ella me mostró un mapa, ¡creo que si está muy lejos de Oaxaca!, también le pregunté si sabía lo que había en ese lugar, porque había escuchado que trabajaríamos en el campo recolectando tomate, pepino y calabaza, ¡pero yo seguía sin entender!, porque eso es lo que hacíamos en la huerta de la abuela, cuando ella iba a hacer la comida. 

Mi papá dijo a mis hermanos Andrés, Pancho, Raquel y a mí que nos teníamos que ir a trabajar a otro lugar, ¡pero yo seguía sin entender!, porque todos los días después de ir a la escuela trabajábamos en las tardes en la milpa y  acarreábamos agua, además, mi hermana y yo ayudábamos a mi mamá y a mi abuela haciendo la comida, y lavando la ropa. Por eso no entendía por qué teníamos que ir a otro lugar para trabajar.

Cuando llegamos a Sinaloa, nos recibió un señor muy grande con un sombrerote y un bigotote, -nos dijo que dejáramos nuestros cuchitriles y fuéramos a anotarnos con el peón-, ¡pero yo seguía sin entender!, porque yo no traía cuchitriles, solo una bolsa que mi maestra me había regalado y en ella guardaba mi reboso, un cuadernito en el cual dibujaba los paisajes de mi pueblo y una ramita del árbol de mango donde me gustaba jugar con mis hermanos.

De inmediato nos pusieron a cargar unas cajas muy grandes de color naranja.

En el campo había muchos niños y niñas que hablaban diferente a mí. Le pregunté a mi papa’ de dónde eran, el respondió -de Oaxaca-, ¡pero yo seguía sin entender!, porque yo también venía de Oaxaca y no entendía lo que decían.

Aquel día terminé muy cansada, teníamos que llenar muchas cajas de jitomate y decirle al Peón que las apuntara. Llené como ocho, pero me di cuenta que el Peón solo me anotó cinco.

Hacía mucho calor, y solo podíamos tomar agua cuando terminábamos de llenar la caja. También tenía hambre y al terminar el día solo cominos unos jitomates que estaban aplastados y otros muy verdes.

Pasaron unos días y nos fuimos a otro lugar pero ahora teníamos que llenar cajas de pepino.  Ese día me sentí muy mal, veía puras estrellitas. Una señora me dijo que era normal porque había pasado la avioneta fumigando para acabar con la plaga de los pepinos, que me tenía que acostumbrar, ¡pero yo seguía sin entender!, porque en mi pueblo había unos animalitos que se comían a los animalitos malos que se comían las verduras del huerto.

Me sentía muy triste, además de enferma, extrañaba mucho a mi abuela, a mis amigos de la escuela, a mi maestra, los enormes árboles de mango y aguacate. En este lugar solo había siembra, ni una sombrita donde poder descansar, además, no podíamos salirnos del terreno.

Me acordé que mi abuela me dijo que sería como un pajarito, ¡pero yo seguía sin entender!, porque un pajarito abre sus alas y vuela libremente, pero yo no. ¡Qué dolor tan grande para ser jornalero, porque la vida de jornalero es como la vida de un pájaro, una noche duerme en un árbol y otra noche duerme en otro árbol


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